miércoles, 3 de noviembre de 2010

Recuerdos de un señor de Murcia

Pablo Alberto Murciano Antón.
Me gustaría saber, entre otras cosas, cómo es posible un olvido tan árido que me haga plantearme cómo dar título a una cosa que existe sólo porque ya no existes.
Desde el Valhalla, donde sonríes con dientes negros, emana un halo que hace que mi frase anterior sea falsa.
Mi propio ridículo en cinco líneas del puto editor este.
Muy agusto al saber que sólo estamos tú y yo.
¿Olvidaré este sitio? No recuerdo haberlo creado.
Soy el espantapájaros de lo que antes era.
"Recuerdas qué vampiro era yo?"
Aún conservo a Paquita. Me da miedo tirarla, no sabría cómo explicar su procedencia. No sabría justificar nada.
Término mal empleado. No quiero hacer justo en absoluto nada.
Pero da la casualidad de que parece que la cosa es más ininteligible de lo que yo pensaba.
Puede ser un despiste mio.
O puede ser que algún gilipollas haya entrado aquí buscando zombies.
Pues se de un señor de Murcia que no esta vivo. Ni está muerto en cuanto a la capacidad de motivarme.
Y eso no va a cambiar.
Yo digo siempre.
Ahora soy feo y estoy magullado.
Yo digo siempre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario